FELIZ HALLOWEEN!!! Receta de magdalenas o cupcakes de calabaza.

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Para este Halloween he hecho de todo, tarta, galletas, mazapán… pero lo mejor de  todo, las magdalenas, o cupcakes, de calabaza. La tarta la tenía encargada por Gimena, y hace unos días cuando preparé el mazapán para el 9 d’octubre, ya hice las calabazas. Podéis ver la receta aquí . También hace unos días para nuestra cita con “Aspanion”, (tengo pendiente escribir esta entrada) preparé galletas, y aproveché para guardar congeladas, como os expliqué aquí, las que necesitaba para Halloween. Pero lo mejor es que esta semana compré media calabaza ya asada y no estaba demasiado sabrosa para comer sola, así que la usé para los cupcakes. Para mí, cómo no! la mejor receta es la de Stephanie Jaworski, simplemente variando la crema de queso. Yo aproveché una nata vegetal que tenía congelada y le añadí queso crema. La mezcla de las especias le da un sabor increíble, y la calabaza hace que queden superjugosas. Si a esto le añadimos la crema de queso, que sin duda es una de mis favoritas… el resultado es espectacular. Probadlas y ya veréis como me dais la razón

Vamos con la receta:

INGREDIENTES

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Para unas 14 magdalenas

· 195g. de harina

·  2 huevos L

· 200g. de azúcar

· 1 cucharadita de levadura

·  Media cucharadita de bicarbonato

· Media cucharadita de sal

· 1/4 de cucharadita de clavo en polvo

· 1/4 de cucharadita de jengibre en polvo

· 1 cucharadita de canela

· 180g. de puré de calabaza

· 115g. de mantequilla a temperatura ambiente.

PARA LA CREMA:

· 250g. de queso mascarpone

· 250g. de queso crema.

· 400ml. de nata para montar.

En cuanto al puré de calabaza es suficiente con la pulpa de la calabaza asada,  a mí me gusta más que el puré de lata o el que se hace hirviendo la.

ELABORACIÓN:

Empezamos precalentando el horno a 180ºC.

1.- Mezclamos en un bol todos los ingredientes secos excepto el azúcar.

2.- En otro bol la mantequilla junto al azúcar y los batimos hasta que esté suave y cremoso.

3.- Vamos añadiendo los huevos uno a uno, mezclando bien cada vez.

4.- Añadimos la harina alternativamente con la calabaza mezclando suavemente y sin sobrebatir hasta obtener una crema homogénea.

5.- Llenamos las cápsulas y horneamos durante unos 18 o 20 minutos.

··Para preparar la crema de queso mezclamos los dos tipos de queso, cuando la mezcla sea homogénea le vamos incorporando la nata al tiempo que la montamos.

IMG_20171025_091306 Para la decoración de Halloween utilicé las calabazas de mazapán y unos gatitos modelados de fondant.

Y ahora es enseño una muestra de todo lo que elaboré por Halloween.

La tarta estaba decorada con las calabazas de mazapán y galletas en forma de lápida y vampiro, además de los gatitos de fondant. La figura de Jack Skellington la hice para una tarta con temática de Tim Burton pero me quedó muy grande.

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FIGURITAS DE MAZAPÁN. LA “MOCADORÀ”

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El 9 de octubre Jaime I hizo su entrada triunfal en Valencia después de los pactos con rey musulmán de Valencia, Abul Djumayl Zayyan, el 28 de septiembre de 1238 para la capitulación de la ciudad. Era el día de “Sant Donís”. A partir de 1338 esta fecha empezó a festejarse.

Durante el siglo XV la fiesta adquirió carácter mas ruidoso y festivo, desde las azoteas se lanzaban “triquitraques”, “piuletes” y “tronadors”. Con el paso del tiempo la fiesta fue a más y junto con el incremento del disparo de petardos, se empezó a consumir productos del campo, como aceitunas, chufas, almendras, piñones etc.

Felipe V suprimió los Fueros de Valencia y prohibió las celebraciones del día de Sant Donís. Para sortear la prohibición, los valencianos y, más concretamente los confiteros, empezaron a elaborar las “piuletes” y “tronadors”. Junto con la “piuleta” y el “tronador” también se fabricaban pequeñas frutas y hortalizas que, según la creencia popular, hacían referencia tanto a la fertilidad de la Huerta de Valencia como a las hortalizas que los musulmanes regalaron a la reina Doña Violante de Hungría, esposa de Jaime I.

Otra costumbre que también ha llegado hasta nosotros es la “mocadorà”. Consiste en un pañuelo (mocador, en valenciano) de seda que se llena de los dulces anteriormente citados. Las cuatro puntas del pañuelo se anudan dándole forma de bolsa. Este presente se regala a las mujeres en señal de amor y cariño. Hay que considerar que en Valencia el día de los enamorados es el 9 de Octubre, día de Sant Donís. Esta costumbre viene desde el mismo día de la conquista de la ciudad, en el que las mujeres de Valencia regalaban a los conquistadores frutas frescas envueltas en pañuelos rústicos. Poco a poco, el pañuelo dio nombre a la festividad.

Aprovechando que tenía que preparar unas calabazas para decorar una tarta de Halloween se me ocurrió probar con  estos dulces típicos del día de la Comunitat Valenciana.  Con esta masa podemos elaborar figuras sustituyendo al fondant. La receta es muy sencilla y fácil de preparar, sólo hay que seguir algunos pasos imprescindibles para que las figuras de mazapán no se echen a perder en el horneado. Las figuritas, que se hacen en forma de frutas con la misma masa coloreada, no se hornean.  Podemos congelar la masa, y las piezas elaboradas se conservan bien varias semanas.

Vamos con la receta:

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  • 125g. de almendras molidas IMG_20171007_190041
  • 80g. de azúcar glasé.
  • 1 huevo.

 

 

 

 

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  1. Aunque nos es imprescindible, si tenemos un procesador de alimentos, podemos triturar juntos la almendra con el azúcar para obtener una masa más fina.

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A esta masa le incorporamos la clara del huevo, aunque es mejor no ponerla entera, e ir añadiéndola poco a poco según veamos que nos va quedando la textura de la masa. Amasamos poco a poco hasta que obtengamos una masa homogénea que no se nos pegue a las manos. La envolvemos en film y la metemos en la nevera para que repose una media hora y se asiente.

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Pasado este tiempo la sacamos de la nevera y la colocamos sobre un papel de horno, sobre la masa, otra hoja de papel y con el rodillo estiramos la masa, como de 1’5cm de grosor, la doblamos sobre si misma y la volvemos a estirar. Volvemos a doblarla y la envolvemos de nuevo en el film y otra vez a la nevera. Esta operación la realizamos dos veces más.

Con esta masa ya podemos elaborar las piezas de mazapán, o bien dividir la masa en porciones que coloreamos para preparar las figuritas.

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Las piezas que vayamos a hornear las pintamos con la yema a la que le hemos añadido un poco de agua.  Las figuras de mazapán que se hornean sólo tienen que dorase por la superficie, para evitar que se les queme la base es recomendable utilizar dos bandejas juntas, o bien colocar las piezas sobre una madera.

Horneamos a 180ºC durante unos 8 a 10 minutos controlando que no se dore en exceso.

Una vez las figuras de mazapán están frías por completo las decoramos con glasa.IMG_20171010_111907

GALLETAS DE HALLOWEEN

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¿Ya pensando en preparar las galletas para Halloween? Noooo, es un poco pronto, aunque bien podríamos empezar con la masa y congelar las galletas crudas y cortadas, que las podemos mantener congeladas hasta tres meses. O bien podemos congelar las galletas ya horneadas. Nos aguantarán bien  durante dos meses. Yo he empezado hoy porque tenía ganas de prepararlas con una nueva receta. Descubrí recientemente el blog de Verónica,  Con azúcar y algodón de obligada visita si tienes intención de elaborar galletas decoradas con glasa, deprime un poco al principio pensar que no te acercarás ni de lejos a hacer algo tan precioso como lo que hace Verónica, pero superado este primer momento, lo que dan ganas es de ponerse a hacer galletas y más galletas intentando que cada vez nos queden mejor. Con las galletas no hay que desistir, que la decoración nos quede bien es un milagro, que no se deformen, que no les salgan burbujas… es sólo cuestión de tener mucha práctica y seguir unos principios básicos.

A tener en cuenta:

  1. Que la masa no tenga más aire del necesario pues éste aparecerá en forma de burbujas en la superficie de la galleta
  2. Que la masa esté muy fría cuando vayamos a cortar las galletas. A mi me gusta dejar la masa estirada de la noche a la mañana siguiente. Si no nos es posible, al menos debe enfriar de dos a cuatro horas. Después hay que ser rápida pues la masa va tomando temperatura y se ablanda. Cortar y colocar sobre la bandeja del horno forrada con papel de hornear.
  3. No recuperar la masa sobrante de los recortes más de dos veces.
  4. Utilizar papel de horno o film transparente para evitar que la masa se pegue al rodillo. En el caso de utilizar papel hay que tratar de evitar los pliegues que se hacen al estirar la masa. Sobre todo el papel de la base, que nos resultará más difícil de controlar. Las grietas que nos queden en la base de la galleta harán que éstas resulten frágiles y quebradizas. Las de la superficie nos afectará a la decoración con glasa.

Con todo y con esto… no os desaniméis, en cualquier caso las galletas están deliciosas aún siendo estéticamente imperfectas.

Vamos con la receta.

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  • 250G. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 125g de azúcar glasé
  • 1 huevo L
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 480g. + 20g. de harina.

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  1. En un bol ponemos la mantequilla (que nunca estará demasiado blanda) junto con el azúcar y batimos a velocidad mínima hasta que ambos estén integrados, aproximadamente un minuto. No batir más de lo necesario.
  2. Añadimos el huevo entero junto a la vainilla, seguimos a velocidad baja y batimos un minuto más, recogemos bien lo que nos haya quedado por las paredes y si se nos ha quedado mantequilla sin mezclar en el fondo del bol y volvemos a batir, subiendo un pelín la velocidad, un minuto más.
  3. Incorporamos los 480g. harina y de nuevo a velocidad mínima batimos hasta que veamos que la masa empiece a ser homogénea.
  4. Pasamos la masa al banco que habremos espolvoreado con una pizca de los 20g  de harina que teníamos apartada y amasamos a mano hasta que obtengamos una masa que no se nos pegue en las manos, nos es necesario utilizar los 20g. tampoco queremos una masa elástica como la del pan, basta con que esté  bien integrada y no se pegue a las manos. Si nos ha quedado muy blanda, tras el reposo que le vamos a dar habrá cogido el cuerpo suficiente para poder estirarla.

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5. Podemos dejar la masa que repose sobre el banco si la temperatura no es muy alta, si no es así os aconsejo que la cortéis en dos porciones y la  metáis en la nevera un mínimo de 15 minutos.

6.  Pasado este tiempo, sacamos la masa de la nevera y la dejamos sobre el banco para que vaya recuperando la temperatura. Si no la hemos metido en la nevera nos saltamos este paso y pasamos directamente a estirarla.

7. Para el estirado colocamos un papel de horno o film transparente sobre el banco, sobre él colocamos la mitad del la masa, la cubrimos con otro papel y con unas varillas de madera de 5 o 6 mm de grosor que nos sirven de guía, vamos estirando con el rodillo, desde el centro hacia afuera para evitar las arrugas.BeFunkyPhoto (22)

8. La plancha de masa estirada la deslizamos sobre una bandeja y la guardamos en la nevera. Como ya he dicho antes, de dos  a cuatro horas o mejor si es toda la nocheBeFunkyPhoto (23)

9. Pasado el tiempo de enfriado vamos a cortar las galletas. Retiramos el papel superior y sin entretenernos para que la masa no se ablande vamos cortando. Ayudándonos con el papel inferior las despegamos y colocamos de nuevo sobre papel ya en la bandeja del horno.

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10. Una vez cortadas, metemos la bandeja en la nevera al menos 20 minutos para que las galletas cojan frío y no se deformen con el calor del horno. Aquí hago un inciso que me parece interesante porque en ocasiones hacemos mucha masa y no vamos a poder decorar todas las galletas de golpe, así que en este punto podríamos congelar las galletas: meteríamos las bandejas en el congelador unas horas y las galletas ya congeladas (crudas, recordad) se meten en bolsitas de congelar y de nuevo al congelador hasta el momento en que las vayamos a hornear. Las sacaremos del congelador y volveremos a colocar sobre la bandeja del horno, no será necesario descongelar, en este ratito y mientras el horno se calienta habrán cogido ya algo de temperatura, y las hornearemos unos minutos más que de lo normal. 

Metemos la bandeja en el horno y horneamos durante 15 minutos, cuando veamos que los bordes estén dorados. Ya sabéis que el tiempo depende del horno de cada uno y además, en este caso, del tamaño de la galleta. A menor tamaño, menos tiempo de cocción.

11. Sacamos la bandeja del horno y la colocamos un par de minutos sobre una rejilla. Pasado este tiempo las colocamos sobre una rejilla y que enfríen completamente. Si no vamos a decorarlas las conservamos en latas o botes de cristal para que no cojan humedad y se ablanden. También podríamos congelarlas ahora, poniendo papel entre una y otra y en una fiambrera hermética que metemos en el congelado, donde aguantan bien hasta 2 meses.

No os podéis hacer una idea de lo riquísimas que están. Sin comparación. Y si queréis que el éxito sea garantizado yo os aconsejo que utilicéis una buena mantequilla, la diferencia es considerable.

Después ya viene la ardua tarea de decorar. Pero eses será otro post.

 

 

BAGELS, el sabor de NY

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Uno de mis mejores recuerdos de Nueva York son los bagels. Había oído hablar de ellos, sobre todo en series de televisión, aunque en la mayoría de ellas, en mi opinión para que no nos rayáramos con este difícil término, lo traducían como bollo, rosquilla… En realidad el bagel no es más que un panecillo redondo, con agujero, hecho de harina, agua, levadura, sal y malta.  Podemos incorporar la malta en forma de sirope sustituyendo el azúcar por él, o bien por melaza si nos resulta difícil encontrar el sirope. Este ingrediente favorece el levado de la masa y según parece hace que la textura sea más suave y la corteza sea crujiente y dorada, pero francamente, sin él quedan igualemente deliciosos. Lo que hace tan especiales a estos bollos es que se hierven durante unos segundos antes de hornearlos.  Este punto es imprescindible pues es lo que da al bagel su corteza dorada y crujiente y su miga densa. Del sabor… no se puede explicar, sabe a pan… pero no, sabe a bagel. Y éste es sin duda el sabor de NY.

Yo lo probé de casualidad, cuando salimos del hotel en la calle 23 Este y nos dirigíamos hacia el norte por la Tercera Avenida en busca de algún sitio para desayunar. Justo en la esquina con la 25st. encontramos el Bagel Express III. No teníamos ninguna referencia de él (posteriormente las he encontrado incluso en Trip Advisor), pero entramos a ver qué tal. Y sorpresa, porque el sitio, que no es ni de lejos el más atractivo de la ciudad,  nos sorprendió por su gran variedad de productos. Además, los empleados eran todos muy atentos y hablaban español. Pues allí probamos los bagels, con su correspondiente crema de queso a elegir entre una infinita variedad de sabores: con aguacate, verduras, tofu, fresas, arándanos, albahaca, chipotle, jalapeños, salmón, ajo .

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Bagel Express III

El caso es que al volver añoraba  el sabor de los bagels y no paré hasta encontrar la receta. Tras probar varias con resultados poco afortunados conseguí dar con ésta que al final me hizo recuperar aquel sabor tan genuino.

Animaos a probarlos porque son más fáciles de hacer de lo que parece y después… a disfrutarlos. Si están recién hechos, tal cual, con mantequilla y mermelada, a lo clásico, con crema de queso… a gusto de cada cual, recordad que es como un pan, que se puede combinar con cualquier cosa, sea dulce o salado. Si ha pasado algún  tiempo desde el horneado y el bagel ya está frío, o bien lo teníamos congelado, lo mejo es abrirlo y tostarlo suavemente.

Vamos ya con la receta:

INGREDIENTES:

  • 140ml. de agua
  • 140ml. de leche
  • 17 g. de levadura fresca o su equivalente, aproximadamente la tercera parte, en levadura seca activa
  • 500 g. de harina de fuerza
  • 2 cucharaditas de sal
  • 1 cucharada de azúcar moreno, sirope de  malta o melaza.
  • 34 g. de mantequilla derretida
  • 1 clara de huevo ligeramente batida

Para escalfar :

  • 3l de agua
  • 1 cucharada de azúcar moreno,  sirope de malta o melaza
  • 2 cucharadas de sal

Para pintar:

  • la yema del huevo más una cucharada de agua
  • mantequilla derretida

Para espolvorear:

  • variedad de semillas: amapola, sésamo
  • cebolla en polvo

PREPARACIÓN

  1. Mezclamos la leche con el agua. Del total separamos 60ml. que entibiamos a no más de 30ºC. En ella disolvemos la levadura y la dejamos que se active. En caso de que sea fresca estará lista cuando veamos que empiezan a salir burbujitas.
  2. En cuenco grande disponemos la harina y hacemos un volcán al que abocaremos la mezcla de la leche con el agua, la mantequilla derretida y la levadura. Mezclamos todo bien con un ligero amasado
  3. Añdimos el azúcar, la sal y la clara ligeramente batida. Empezamos a amasar. Cuando nos sea posible porque ya no se nos pegue al bol ponemos la masa sobre el banco y la  amasamos unos 10 minutos.
  4. Untamos un bol de aceite y también la masa. La ponemos dentro y la tapamos con un paño húmedo y frío. La dejamos reposar en un lugar fresco de la casa, que fermente de una a dos horas, si en menos tiempo ha doblado su volumen no hace falta esperar más.
  5. Pasado el tiempo de levado le sacamos el aire introduciendo el puño en la masa. La sacamos del bol y sobre el banco hacemos porciones de más o menos 110 gr. Procedemos a hacer los rollos, primero estiramos suavemente la masa haciendo un cilindro que enrollaremos sobre nuestros nudillos dejando la junta en la palma, ahora presionamos suavemente contra en banco para que la unión quede sujeta y los vamos colocando sobre papel de horno.
  6. Los tapamos de nuevo con un paño o con un plástico grande, que los cubra bien. Los dejamos reposar de nuevo, más o menos 15 minutos. Veremos que los bagels van creciendo.
  7. Tras este segundo levado podemos, o bien hervirlos ya y hornearlos, o bien meterlos en la nevera para continuar al día siguiente.
  8. Encendemos el horno a 220ºC.
  9. Ponemos el agua hervir junto al sirope, y la sal. Mientras el agua va cogiendo calor os aconsejo que vayamos cortando el papel correspondiente a cada bagel, pues en este punto son muy delicados y cualquier manipulación podría desinflarlos. De esta manera lo que haremos será tomar el bagel por el papel y depositarlo suavemente dejándolo caer en el agua.
  10. Lo dejamos que hierva de 20 a 30 segundos por cada lado y los sacamos dejándolos escurrir sobre la rejilla. En este punto he encontrado varias versiones en las que al sacar los bagels del agua hirviendo los meten en agua helada, con hielos, durante dos o tres minutos. No sé cómo puede influir en el resultado, quizás lo pruebe la próxima vez.
  11. Procedemos a pincelar los bagels con la opción elegida y por último los espolvoreamos con las semillas elegidas, cebolla…
  12. Y al horno donde cocemos durante unos 18 o 20 minutos.

Si queremos congelar los bagels podemos hacerlo una vez horneados. Podemos hacerlo también trás el segundo levado, ya formados. Los metemos sobre papel de horno en una bandeja. Una vez congelados cortamos el papel y los metemos en bolsa individuales y de este modo los tendremos siempre a punto. Bastará con sacar del congelador y dejar que cojan alcancen temperatura ambiente y continuaremos ya en el punto 9.

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RED VELVET POR SAN VALENTIN

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MINI BIZCOCHOS Y CUPCAKES DE TERCIOPELO BLANCO Y ROJO

Ya que hoy es San Valentín, porqué no darnos un capricho con estos suaves y deliciosos bizcochos. Cualquier momento es bueno para un dulce de terciopelo rojo, sea en versión bizcocho o en cupcake, pero si además tiene ese bonito color rojo y jugamos a mezclarlo con el blanco , la combinación ya es perfecta.

La receta es un pelín laboriosa, aunque no difícil. Y aunque en este post no he le he añadido ninguna crema, (para que se viera bien la combinación de los dos colores) estos pastelitos pasan a ser insuperables si les añadimos la crema de queso típica de la tarta red velvet.

Vamos con la receta.

  • 300 g. de harina
  • 250 g. de azúcar
  • 1/2 cucharadita de impulsor químico
  • un pellizco de sal
  • 15 g. de caco en polvo
  • 2 cucharaditas de vainilla
  • 2 huevos
  • colorante rojo
  • 250 ml. de leche, o de buttermik
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 cucharadita de vinagre de vino blanco
  • 1 cucharadita de bicarbonato.

Precalentamos el horno a 180ºC con calor arriba y abajo y sin aire.

  1. Empezamos por preparar la buttermilk, (si la hemos podido comprar nos saltamos este paso) mezclando la leche junto al limón y dejando reposar hasta el momento de incorporarla. La buttertmilk es en realidad el suero de la leche, y proporciona al bizcocho esponjosidad y humedad, haciendo que sea más tierno.
  2. En un cuenco tamizamos la harina, la levadura, el cacao, la sal y reservamos
  3. En un bol grande mezclamos el aceite con el azúcar (si preferimos utilizar mantequilla, y ésto va a gustos, pondremos 115g. a temperatura ambiente). Batimos bien.
  4. Incorporamos los huevos uno a uno. En este punto si el bizcocho fuera a tener sólo color rojo ya podríamos añadir el colorante. ¿Cuánto? Esto ya es cuestión de ir probando, podemos empezar con una cucharada y si vemos que después va perdiendo color le añadimos más con la buttermilk, pero desde luego la prueba será ver cómo sale del horno y a partir de ahí tenerlo en cuenta para preparaciones posteriores.
  5. Ahora incorporamos 1/3 de la mezcla de los ingredientes secos que habíamos tamizado, mezclamos suavemente y añadimos la mitad de la leche que tenemos preparada con  el limón. Mezclamos de nuevo, seguimos con otro tercio de harina y posteriormente la leche restante, acabamos con harina, y mezclamos sin sobre batir, pues aún faltan varios pasos antes de llegar al final.
  6. Disponemos el bicarbonato en un cuenquito y le añadimos el vinagre, veremos que empezará a burbujear, en este momento se lo incorporamos a la masa y removemos con una espátula.
  7. Dividimos la masa en dos y a una de las partes le añadimos el colorante, mezclando bien para que quede un rojo homogéneo.
  8. Forramos con papel sulfurizado el fondo de un molde rectangular. Preparamos moldes con forma de corazón y algunas capsulas de cupcake.
  9. Ahora viene lo divertido, aunque lamentablemente estaba tan entretenida haciendo todo ésto con mi hija que ni me vino a la cabeza el hacer fotos del proceso. Pero no tiene ninguna complicación, se trata de verter primero el bizcocho blanco y sobre éste otra porción del rojo, después con un palillo pinchamos sobre la crema y movemos para hacer el estampado.
  10. Horneamos unos 15 minutos, pinchando antes de sacar para comprobar que están bien cocidos.

Una vez el bizcocho está frío  lo cortamos con un molde para galletas en forma de corazón

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Y a disfrutar. ¡¡Feliz San Valentín  a todos!!

 

 

 

GALLETAS DE JENGIBRE. GINGERBREAD MEN.

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Las galletas de jengibre son ya un clásico, y son deliciosas, con ese saborcillo  picante que dejan en la lengua y tanto si quedan más o menos crujientes, están ricas igualmente. La mezcla de especias es lo que hace que tengan ese sabor tan especial.  Y además con nada más que un poquito de glasa de colores y algo de maña con la manga nos quedan unas figuritas estupendas para colgar en el árbol de Navidad.

Vamos con la receta

INGREDIENTES

  • 390g. de harina
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 3/4 de cucharadita de bicarbonato
  • 2 cucharaditas de jengibre en polvo
  • 1 cucharadita de canela
  • 1/4 de cucharadita de nuez moscada
  • 1/4 de cucharadita de clavo en polvo
  • 113 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 100g. de azúcar
  • 1 huevo grande
  • 160 ml. de melaza.20161218_095456 

ELABORACIÓN

  1. Empezamos mezclando la harina junto con la sal, el bicarbonato y todas las especias.
  2. En otro bol, con nuestra batidora eléctrica  vamos mezclando la mantequilla con el azúcar hasta obtener una crema suave y esponjosa.
  3. Añadimos el huevo y la melaza y batimos hasta que la mezcla esté  homogénea

     

  4. Ahora procedemos a incorporar la harina poco a poco, podemos seguir con la amasadora, con los ganchos de amasar, o si preferimos, con las manos. Os tengo que decir que queda una masa muy blanda, nada elástica, un poco difícil de trabajar. En cuanto hayamos obtenido una masa más o menos manejable, la dividimos en dos porciones para que nos sea más fácil después, las envolvemos en film transparente y las metemos en la nevera como mínimo un par de horas.
  5. Una vez pasado este tiempo encendemos el horno a 180ºC y disponemos papel de hornear sobre las bandejas para el horno.
  6.  Sobre el banco espolvoreado de harina estiramos, con ayuda de un rodillo y mucho cuidado, la masa. Le vamos dando vueltas para evitar que se pegue. Con ayuda del cortador con la forma del hombrecillo vamos cortando las galletas y depositándolas sobre el papel en la bandeja.
  7. Refrigeramos al menos unos 10 minutos en la nevera para evitar que pierdan la forma al hornearlas.
  8. Introducimos en el horno y cocinamos durante unos 12 o 14 minutos, dependiendo del tamaño de la galleta. Esto es algo que cada uno aprenderá con la experiencia.
  9. Pasado el tiempo de horneado sacamos las galletas del horno y las dejamos reposar en las bandejas durante un par de minutos. Pasado este tiempo las colocamos sobre una rejilla para que se enfríen totalmente.

Ya sólo nos falta decorar al gusto de cada cual.

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POUND CAKE DE LIMÓN Y FRUTOS DEL BOSQUE

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 El Pound cake, bizcocho de libra, bizcocho cuatro cuartos, o en francés, quatre quarts es un típico pastel inglés. Se trata de un bizcocho tradicionalmente compuesto de una libra (pound en inglés) y de así su nombre, de cuatro ingredientes básicos, harina, huevos enteros, mantequilla y azúcar. La medida puede ser distinta, pero la regla básica consiste en emplear siempre el mismo peso para cada ingrediente. Esta receta es muy popular en el sur de Estados Unidos y por regla general se trata de un alimento típico en los picnics y fiestas populares.

Los pound cakes americanos suelen ser más esponjosos que los británicos ya que contienen  una mayor cantidad de mantequilla para proporcionar un sabor intenso y una miga más densa. Una variante, que es la que yo os traigo hoy,  sustituye parte de la mantequilla por nata agria, en mi caso, a falta de nata agria que no es fácil de encontrar, preparé una mezcla de crème fraîche y yogur natural, aunque puede ser sustituida totalmente por yogur.  La variantes de esta receta son tantas como ingredientes queramos incluir: naranja, limón, crema de queso, frutos secos, pasas de Corinto, frutos rojos… y por supuesto vainilla y chocolate. El pound cake no lleva levadura, el aire se lo proporciona el propio batido, y, en algunos casos encontramos recetas que montan las claras a punto de nieve. No es mi caso, pues este pound cake no necesita “hincharse” demasiado, no es el típico bizcocho esponjosísimo, sino un bizcocho de miga densa, húmeda, con una corteza crujiente y de un sabor delicioso.

El que hoy os propongo, además, lleva frutos rojos deshidratados que infusionamos con limón y  kirsch, el licor de cerezas que se utiliza para la tarta selva negra, esto le da un punto de acidez que contrasta perfectamente con el sabor dulce de la mantequilla. Se puede utilizar cualquier otro licor que nos guste, como el ron, el limoncello… o bien omitir el licor. Este pound cake es el típico que se toma durante la que los americanos llaman la “Holiday  season”, es decir, la temporada que va desde finales de noviembre hasta primeros de año.

Vamos con la receta.

INGREDIENTES:

Para preparar las frutas del bosque:

  • 80 ml de zumo de limón
  • 2 cucharadas del licor que queramos
  • 120g de frutos del bosque deshidratados cortados en trocitos.

Para el Pound Cake

  • 455g. de harina
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • 1/2 cucharadita de sal
  • de 6 a 12g de ralladura de limón (según la receta de Stephanie Jaworski, -la gran Stephanie, para mí la mejor-, bastaba con 2 cucharadas, 6g, y eso fue lo que yo puse, 6g., que es lo que me pesaba a mí una sola cucharada, y creía que más cantidad sería demasiado sabor a limón. El resultado fue un sabor muy suave a limón, que se sentía pero sin molestar, así que dependiendo de lo que os  guste el sabor del cítrico pues ponéis entre 6 y 12 gramos de ralladura)
  • 600g. de azúcar
  • 225g. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 6 huevos grandes (aproximadamente 300g.)
  • 1 y 1/2 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
  • 200ml de crème fraîche
  • 40g de yogur natural

 

ELABORACIÓN:

  • Empezamos con los frutos rojos:

en un cazo a fuego medio ponemos los frutos con el zumo de limón y el licor, y lo llevamos justo a ebullición. Entonces retiramos del fuego y dejamos que infusione mientras que se enfría. Después colaremos y reservamos tanto los frutos como el jugo.

  • Preparamos el pound cake:
  1. Calentamos el horno, con calor arriba y abajo a 180ºC. Si el molde fuera de color oscuro bajamos la temperatura del horno a 165ºC .Preparamos un molde pintándolo con mantequilla derretida y espolvoreándolo después con harina.
  2. En un bol mezclamos la harina, la sal y el bicarbonato. En un cuenco aparte mezclamos para que se integren bien la ralladura del limón junto con el azúcar.
  3. En un cuenco grande empezamos a batir la mantequilla junto con el azúcar hasta que la tengamos bien esponjosa y haya clareado bastante. Le vamos incorporando los huevos uno a uno junto a la vainilla. Batimos bien después de cada huevo, recogiendo de las paredes las la mezcla que pueda quedarse.
  4. Con la batidora a velocidad mínima vamos a incorporar la harina, en tres adiciones alternado con la crema, en dos adiciones, empezando y acabando por la harina.
  5. Por último incorporamos los frutos rojos y mezclamos con la espátula
  6. Llenamos el molde con la masa, allanamos la superficie con una espátula si es necesario, pues se trata de una masa muy espesa.
  7. Horneamos durante 60 a 75 minutos. Comprobamos la cocción pinchando con una brocheta, el pound cake estará a punto cuando el pincho salga con algunas migas adheridas a él, que no esté completamente seco Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla durante unos 15 minutos. Pasado este tiempo, antes de desmoldar podemos pintar la superficie con parte del jugo en el que hemos infusionado los frutos. Yo no lo hice pues pensé que quizás le daría demasiado sabor al licor, y realmente al resultado final no le faltaba nada, pero sin duda el baño le da un toque extra de sabor.  Stephanie se lo da por todo el pound cake una vez desmoldado.
  8. Con una espátula y mucho cuidado vamos separando el pastel de las paredes y volcamos sobre la rejilla donde dejaremos que se enfríe completamente .

 

Este pound cake puede servirse tal cual, cubierto de azúcar glasé o con un frosting de limón.

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TARTA SOMBRERO SELECCIONADOR DE HARRY POTTER

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Siendo sincera nunca he sido muy fan de Harry Potter, los libros me pillaron ya mayor y las películas pillaron pequeños a mis hijos. Pasados los años, es mi hija la que ha descubierto las películas y se ha hecho potterica absoluta. Así que cuando me mandaron una foto del sombrero seleccionador para que les hiciera una tarta de “eso”, no tenía ni idea de lo me pedían. Suerte que mi hijo me lo explicó y a través de Internet pude descubrir el mundo tan particular de este sombrero.

Además de ser mi primera incursión en el mundo Potter, también lo ha sido en el de las tartas esculpidas, y la verdad es que para ser novata en ambos, el resultado ha sido mejor del esperado. A la cliente también le gustó mucho.

Se trata de nuevo de la tarta de avellana con chocolate, en este caso un ganaché de chocolate para el relleno y una crema de mantequilla de nutella para contener el relleno, me daba miedo que con el peso del bizcocho el ganaché no aguantara bien. Al final no me dio ningún problema, refrigerando bien cada piso antes de poner el siguiente conseguí una tarta bien compacta y estable.

La receta del bizcocho la podéis encontrar aquí, para el ganaché utilicé la receta que mejor me ha funcionado hasta ahora, la que me permite conseguir, además de rellenos estables, unos bordes perfectos.

RECETA DE GANACHÉ DE CHOCOLATE

  • 400g. de chocolate para postres de 55% de cacao
  • 300g. de nata para montar  (de 35% de materia grasa)

El proceso de elaboración es muy sencillo: troceamos lo más pequeño que podamos el chocolate y lo ponemos en un cuenco. La nata la llevamos a ebullición y en el momento en que empieza a hervir la retiramos del fuego y la abocamos sobre el chocolate. Dejamos que repose por unos minutos y removemos suavemente hasta que todo el chocolate esté bien fundido y mezclado con la nata. Si quisiéramos bañar la tarta con él lo dejamos templar uno minutos y procedemos al baño.Si lo vamos a utilizar como relleno tenemos que esperar a que se enfríe y coja consistencia.

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Aquí tenéis el bizcocho ya tallado y cubierto casi completamente con el ganaché. Falta la punta del sombreo. La hice con pasta de arroz inflado, lo que se conoce como RKT: Rice Krispie Treats, que tampoco la había utilizado nunca pero que estoy segura que la usaré muy a menudo a partir de ahora. Es una manera fácil de elaborar elementos decorativos que de otra manera, (fondant o bizcocho) resultarían demasiado pesados. Lamentablemente no le hice foto.

Aquí podéis ver detalles  de la tarta y la parte posterior.

PANNA COTTA DE NUTELLA

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Hay pocos postres que siendo tan fáciles de elaborar nos proporcionen un resultado tan extraordinariamente delicioso. Este es uno de esos postres que pruebas fuera de casa y te preguntas cómo se hará porque te gustaría poder prepararlo en casa. Mi sorpresa fue descubrir lo sencillo y rápido que es de hacer. Apenas lleva tres o cuatro ingredientes y no necesita horno, lo que lo hace ideal para cuando las altas temperaturas desaconsejan encenderlo. He leído en algún sitio que la verdadera panna cotta italiana no lleva gelatina sino claras de huevo y que se cuaja en el horno al baño maría igual que el flan, pero la verdad es que también he leído y visto a  cocineros italianos preparándola con gelatina. Yo podría hablar, humildemente, de los ingredientes de la verdadera paella valenciana pero no de los de la verdadera panna cotta. Así que tanto si es como si no la receta de la verdadera panna cotta, debo reconocer que a mí  ésta me sirve.

El nombre de esta receta italiana, oriunda del Piamonte significa literalmente nata cocida. Es muy similar a un flan cremoso donde predomina el sabor de la nata y su textura se la da la gelatina y no los huevos como en el caso del flan. Se prepara con una base de nata, a la que se le añade azúcar y gelatina. Es una receta muy versátil y admite todo tipo de sabores incorporándole el ingrediente elegido, desde la clásica vainilla, caramelo salado,  chocolate, café, avellana hasta frutas como limón, fresas, naranja…  en este caso, la Nutella.

A la hora de preparar la panna cotta es importante no pasarse con la cantidad de gelatina. El resultado final tiene que quedar lo suficientemente denso para desmoldar fácilmente, pero no demasiado y sin la sensación plasticosa que deja el exceso de gelatina. Debe ser suave y cremoso, que se funda en el paladar, para ello es necesaria una proporción correcta entre la nata y la gelatina. Lo ideal es más o menos una hoja de gelatina, o 2’5g. si la utilizamos en polvo, por cada 200 mililitros de líquido.

Para servirlo, a mi me gusta utilizar vasitos de cristal (reciclo los de los yogures) o copas,  y tomarla directamente en ellos, pero si queréis  utilizar moldes o flaneras basta con  sumergir el fondo del molde en un recipiente de agua caliente durante unos segundos y saldrá fácilmente.

Vamos con la receta.

INGREDIENTES

  • 400ml de nata líquida
  • 100g de Nutella
  • 40g. de azúcar
  • 3 láminas de gelatina

ELABORACIÓN

  1. Hidratamos la gelatina en agua fría durante unos 10 minutos
  2. En un cazo al fuego suave ponemos la nata, la Nutella y el azúcar y removemos mezclando todo bien.  Cuando rompa a hervir lo retiramos del fuego.
  3. Incorporamos al cazo la gelatina y la disolvemos en la mezcla de nata caliente.
  4. Repartimos en los recipientes elegidos y dejamos enfriar. Refrigeramos unas 6 horas antes de consumir.